octubre 27, 2004

tarde de peligrosas obsesiones

Sábado a la tarde en Córdoba. Juegan Talleres vs. Belgrano por lo que no hay un alma masculina en la calle, salvo yo con mi abuela del brazo que partimos rumbo al cine.

- que tenes ganas de ver, abuela?
- Vamos a ver esa película argentina con el chico este marido o novio de la chica esta que sale en la novela que veo yo.

Quede como arquero esperando un tiro de esquina, mientras mi cabeza iba a mil pensando quien era el chico novio/esposo.

- Que novela ves?
- La del cura que no es cura que tiene una relación con la chica esta que yo te digo...
- Que? Padre Coraje decis vos?
- Si, esa!

Ahí recién pude deducir que el actor engañado por el cura era Pablo Echarri y la película se trataba de Peligrosa Obsesión.
No tengo nada contra la industria nacional del cine; Es mas, me encanta, pero Pablo echarri y Mariano Martínez estaban lejos de ser mis referentes actorales (convengamos que ni uno ni el otro, son Alfredo Alcón)

No me convencía mucho el programa pero solícito a los deseos de mi abuela, entramos no sin antes comprar una buena cantidad de “refuerzos” para la función. Hace tanto que no vivo en Cba que ya casi se me olvida el dialecto mundano cuando vas comprar algo: “dame dos pororó con dos coca lait tamaño baño” (Léase: dos pochoclos con gaseosa diet extra grandes.)

Cuando nos acomodamos en la sala, me percate que era uno de los pocos espectadores masculinos (o por lo menos no-gay) y pensé sin decir nada “esto mas que un cine parece un espectáculo de strippers” porque como diría mi abuelo en su mas ácido humor machista, había mas mujeres que gente.
Empezamos mal cuando segundos antes de comenzar la película, se acomodaron atrás nuestro unas adolescentes con todas las hormonas en ebullición. No hay cosa que me enfurezca mas que pendejas calentonas gritando a menos de un metro de mis oídos, agravado por el hecho que nunca falta cerca de uno, la típica relatora de películas con sus muletillas clásicas: “mira, mira, mira”, “esta parte ya la vi y esta buenísima”.
Por momentos me aburrí, por ratos me dio vergüenza tener que ver con mi abuela (mujer de casi ochenta años que no pierde el recato) como le untan miel en las bolas a Echarri, mientras las libidinosas de atrás nuestro, muy explícitamente comentaban que cosas harían con el actor enmielado.
¿La película? Bastante floja para mi gusto, con muchos tiros y explosiones que tapan el argumento medio pelo que tiene. Con un Echarri con aires de Van Damme del tercer mundo y Mariano Martínez demasiado metrosexual (casi, casi como Toro, pero no le llega ni a los talones).
De todos modos no fue una tarde desperdiciada cuando se trata de paseo abuela-nieto, el hecho de estar acompañados el uno por el otro, ameniza cualquier mal programa.




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4 Comentarios de Blogers:

At 28 de octubre de 2004 20:37, Blogger §ot v!Ctor¡a said...

y bue, no nos salio hacernos los yanquis, Seguiremos intentando....

 
At 29 de octubre de 2004 16:27, Blogger Itagenia said...

Hoy he comprobado que sos una ternura, no lo puedo creer.
Un consejo: aprovechá todo lo más que puedas los momentos con tu abuela, son los mejores que vas a pasar. No importa haciendo qué; lo importante es que se hagan sentir bien el uno al otro.
Y no la dejes a la nonna ver hombres en bolas a esta edad!!! no ves que le pueden dar ganas de conseguirse un noviete y dejarte pintado ;)

 
At 1 de noviembre de 2004 17:29, Blogger carlos said...

Tu abuela seguramente se lamento de no haber ido sola a ver la peli.

mentecato

 
At 1 de noviembre de 2004 18:51, Blogger **Sonia** said...

Che, Mentecato:
Carlos, te llamás Carlos!

Corsi, cómo estuvo el fin de semana a lo Romu?
Tenés que contar esa, eh?

 

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